En cualquier momento me iré al suelo, como cuando los magos hacen desaparecer algo tras una tela. Como un globo que pierde aire. Como las túnicas de los caballeros Jedai tras sentir el "frío" laser de la espada. Y por un instante siento esa volatilidad, esa fragilidad, ese vértigo. La misma que sentirán los cadáveres deshuesados.
Y es que en el hueso está la médula, el tuétano, la sustancia interior. Los pilares y la savia.
Gelatina, lengua, polla, medusa. Letanía de un cerebro sin hueso.
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