lunes, 20 de julio de 2009

lunes, lunares, luces, ojos y ajos

Los lunes me pesa la cabeza como a un personaje de bukowsky, apenas abro los ojos para llegar a mi puesto de trabajo, llego, me siento y solo espero tener morralla mecánica para realizar, y que la gente, los charlies, los compañeros que pueden pedirme mierdas,  llevados por el mismo miedo que yo, permanezcan sentados y callados en sus respectivos puestos, suele ser así. El lunes es el día del silencio.

Tenía el despertador puesto a las 10, menos mal que mi reloj biológico ha funcionado, y a las 7.40 h me he despertado con un leve ronquido.

El señor ajo, nos ha traido unos ajos, muy propio. Paco, uno de los de finanzas, ha traido pastas y unos hojaldritos rellenos. Y Carmen, la niña de los ojos de el señor ajo, ha traido una tarta de santiago. En este convento sólo se practica el pecado de la gula. Al menos, el pueblo llano. La avaricia queda reservada, para jefecillos y jefazos.

Que feo es este despacho, manda huevos.

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